EL NUDO GORDIANO Y LA TOMA DE KAIDE

ISTEANIZLAS «El último cumplimento que culmino».

 

Tras la conclusión de las ceremonias de la fundación de Betis, Alexandre y sus Capitanes pensaron que había llegado el momento de entrar en la famosa KAIDE o KADE.

Al presentarse a la puerta de la cuidad fortificada (el 7 de mayo por la tarde) Alexandre tropieza con una docena de notables de aspecto muy sospechoso. Dicen representar a la ciudad. Sin embargo en ningún momento hacen gestos de sumisión ni pronuncian el «Bienvenidos», según la fórmula habitual. Parece más pronto que vienen en son de burla, situación comprendida enseguida por Alexandre al ver sus modales extraños y las maneras bastante orgullosas utilizadas por esas gentes, bien diferentes a las de los poblados Palebeios e incluso Paios hasta ahora atravesados.

Los marinos de KAIDE se consideraban los mejores en todas partes. Además, ellos mismos se otorgaban la fama de ser los únicos pudiendo anudar dos cabos de cuerda de tal modo que nadie consiguiese deshacerlos, siendo tal destreza imprescindible para el buen amarre de los barcos. Seguramente, queriendo hacer ver cómo en esto eran superiores a los Bere, mismo si fueran Troianos, pidieron licencia a Alexandre para que les permitiese hacer una demostración.

Dieron dos gruesas cuerdas –mojadas previamente con agua de mar– a los cosacos, indicándoles de atar los dos cabos por medio de un nudo.

 

«…una vez lo hicieron así, nos pidieron devolverles las cuerdas y colocando un marino a cada extremo de los cabos, tiraron cada cual de su lado, por lo que el nudo se deshizo en el acto. Entonces, ante nosotros, formaron rápidamente otro nudo, rogándonos proceder de la misma manera que hicieron ellos antes, es decir tirar de cada extremo de la cuerda, empleando incluso, si nos parecía mejor, a varios cosacos para realizar la operación.

Pronunciaron esas palabras de una manera tan despectiva que ya a Alexandre y a nosotros no nos gustó la hazaña… máxime por habernos parado esa gente en medio de nuestro camino, de una manera que juzgábamos irrespetuosa, justo antes de franquear la única puerta permitiendo el acceso a la ciudad, asemejándose aquella más bien a la entrada de una mazmorra. Pensamos se escondía aquí alguna estratagema o bien se nos preparaba una celada…

Seguíamos montados sobre nuestros caballos y éstos parecían intranquilos. Alexandre permitió solamente a unos cosacos poner pie en tierra para tirar de ambos lados de la cuerda, mas cuando vio que no lograban deshacer el nudo, pese a situarse dos o tres de nuestros hombres a cada cabo, y los Paios no paraban de gritar nos pusiéramos más y más, apoyando la mano encima de la empuñadura de su espada les preguntó a dónde querían llegar…

Los Paios tuvieron entonces la extrema osadía de vocearle para que se apeara y tirase también de uno de los cabos, invitando igualmente a los Capitanes a desmontar para unirse a los cosacos.

Fue en ese momento cuando Alexandre, no pudiendo contenerse más, se adelantó con su caballo, desenvainó su espada y gritando a los cosacos mantuvieran las cuerdas bien tensas, de un certero y fuertísimo golpe partió el nudo por el medio, haciendo que se abriera inmediatamente y cayeran los dos cabos al suelo.

Como todavía parecía que los Paios seguían burlándose de nosotros por no haber podido deshacer el nudo como ellos nos indicaron, el Gran Alexandre se acercó a esos fulanos y poniendo la punta de su espada sobre el pecho del que parecía más importante de todos, pronunció estas palabras las cuales quedaron muy famosas:

–Lo que un Bere no puede hacer con la mano lo hace con el filo de su espada.

Acto seguido la levantó por encima de las cabezas de los Paios con ademán de cargar sobre ellos. Vimos entonces a todas esas autoridades cubiertas de cintas y fajas rojas, correr rápidamente como conejos asustados en dirección a la puerta, desapare- ciendo de nuestra vista. Los cosacos se lanzaron a galope tras ellos y nosotros les seguimos y es de esa manera que entramos por primera vez en la ciudad de Kaide, es decir persiguiendo a unos sinvergüenzas que intentaron burlarse de nuestro Gran Alexandre…

No tardaron en ser alcanzados uno por uno y los bravos cosacos les abrieron la cabeza en dos o se las cortaron para mostrárselas al zar de los Bere, al momento de hacer ÉSTE ¡por fin! su entrada triunfal en la más odiada ciudad que jamás existió sobre la Tierra.

Cuando la población se enteró de lo sucedido y vio colgadas de las lanzas las cabezas habiendo pertenecido a tan temidos personajes, enmudeció de sorpresa y de emoción. Posternandose en profundo silencio a cada lado del paso de Dios Be no se atrevieron a levantar los ojos más arriba de los cascos de su caballo».

Ese nudo debe ser el nudo Gordiano del cual se habla en la Historia Oficial. En los textos leo la expresión KARAPAIOTU GURE ADIEN pudiendo traducirse así: «Anudar o anudamiento de nuestra inteligencia», entendiendo que se trata de un anudamiento debido a «nuestra inteligencia». Tal expresión, claro está, era Paia. «Gure adien» es lo que ha debido ser traducido por Gordiano, palabra que como puede verse es una muy mala traducción, impidiendo reconocer su origen.

En cuanto al episodio análogo, pretendidamente ocurrido en Egipto a un tal Alexandre de Macedonia (personaje astutamente creado) y en la fecha indicada, es un pura invención basada en lo poco restante ahora de esos acontecimientos en el recuerdo de las gentes.

Llegado a un cierto lugar (el cual yo podría indicar con toda exactitud) Alexandre pone pie a tierra por la primera vez dentro de la ciudad, y baja a la playa situada a su izquierda.

Muy cerca de la orilla hunde su espada en las aguas del mar y lanza en voz alta un cariñoso saludo a las tierras de AMERIGO o AMERIK, del KARIBE y del BERAZIL, de tan gratos recuerdos para EL. Luego besa la hoja mojada de su espada y levantándola en dirección al Cielo pronuncia dulcemente el nombre de MARIA. Seguidamente agradece al Señor Todopoderoso el haberle permitido llegar por fin hasta ese lugar.

Siempre en voz alta, para ser oído de sus Capitanes y cosacos, añade las siguientes palabras que serán acompañadas solamente por el murmullo de las olas rompiendo a sus pies:

«– Podéis ver realizado ¡Oh Dios Bien Amado! el último cumplimiento que culmino en este instante.

Acabo de finalizar la Misión Sagrada de mi Tercera Vida… Quizá vuelva aquí en el curso de mi Cuarta… Protegedme entonces ¡Oh Mi Señor! tal como lo Habéis Hecho hasta ahora, y a pesar de los durísimos sufrimientos debiendo aún soportar Os ruego Deis a EL, mi Tercer Yo en esta Tierra, las mismas Glorias que me Disteis a mí en esta Tercera Vida la cual Os ofrezco en ese día cumbre. El Destino que me Asignasteis seguirá su curso hasta que vuelva a ser EL y El sea Vuestro Sucesor.

Cumplidor en las amarguras de las luchas y en los laureles del Triunfo seré EL cumpliendo también Vuestro Deseo Omnipotente, sin flaquear un solo instante a pesar del desprecio y de las burlas de los hombres y otros humanos, habitando entonces en este Globo de prueba.

Sufriré todo cuanto tenga que sufrir hasta alcanzar el momento Liberador de mi Cuarta Muerte corpórea, siendo cuando podré ocuparme de la Redención de los mejores hombres habiendo vivido en esta Tierra. Trataré de perdonar a los que hasta entonces, habrán esperado de mí llegue a ser EL.

Tendré piedad por los arrepentidos, logrando resistir con su amor hacia mí a las infinitas oscuridades de la desesperación.

A todos, vivos y muertos, al concluir mi Cuarta Vida Juzgaré definitivamente, salvando solamente a los muy pocos pudiendo salvarse, perdiendo para siempre a los muchos que faltaron al Respeto hacia Nos, a cuantos robaron, engañaron, insultaron, encarcelaron, ofendieron, maltrataron e intentaron asesinar a EL Progenitor de todos los Hombres de esta Tierra y Vuestro Be, quien Gracias a Vos será el Primero.

Si así le pareciese lo más Justo se inclinaría ante Su Inmensa Sabiduría y ya libre de ser presente en esta Tierra, seguro de haber llevado al efecto cuanto Nos Encargasteis Ante Vuestro Trono Supremo, dejaría se realizase lo que Previsteis.

¡Oh Dios Mío! ¡El Globo Justiciero ejecutará su Suprema Voluntad! Ya ha realizado más de la mitad de su curso… En su filo menguante los malos humanos hallarán su castigo…

EL no será nada en su papel de Mesías, mas tras su muerte lo será Todo ya que por fin habrá concluido su Trinidad en esta Tierra aleccionadora, tal y como Vos me lo Hicisteis escribir en el Libro Sagrado…

AMEN EGI IS ALUN «El verdadero Poder es el Poder Final». Entonces ¡Oh Mi Señor! Nos Hallaréis otra vez en un Nuevo Cuerpo ante su Trono Celeste, Dispuesto a la Misión Inconmensurable que Nos Tiene Guardado para el Día de Nuestro Retorno.

Todos, excepto Alexandre, pusimos nuestra rodilla izquierda sobre la arena, mientras EL pronunciaba esta solemnes palabras.

A partir de aquel instante siempre serán repetidas por los Abe y por todos cuantos tuvimos la dicha de oírlas y escribirlas en ese día. Así nunca podrán ser olvidadas por hombre alguno el cual quiera seguir llamándose hombre, y eso por los siglos de los siglos.

En todas las Naciones Bere serán aprendidas de memoria por las mujeres. Las repetirán a sus hijos pequeños y a sus nietos, a fin de que cuando sean mayores conozcan muy bien las palabras pronunciadas por EL DIOS BE en la playa de la ciudad de los delfines.

Arriba, desde el acantilado, miles de gentes miraban con gran admiración, curiosidad y veneración a nuestro Dios Alexandre, tratando de oír y comprender sus palabras…

La población de la ciudadela estaba a la expectativa de un gran Milagro… pero nada extraordinario se había producido hasta el momento.

Alexandre se volvió hacia nosotros y con sus brazos en alto nos bendijo…

Es en éste momento cuando me di cuenta de lo que en realidad acontecía. Oí gritos de mujeres y luego de «hombres», mostrando el mar con ademán de gran estupor. Miré en la dirección señalada y no pude contener mi asombro. Las olas habían desaparecido por completo y el mar estaba absolutamente llano. Nadie de entre nosotros podía explicarse lo sucedido ya que nunca antes presenciamos fenómeno semejante.

El mar carecía de actividad. Ninguna espuma batía la arena. Ni un solo murmullo del lado de las rocas. Su silencio era absoluto e impresionante.

Los marinos Paios, con quienes conversamos después, nos confesaron como tampoco vieron cosa igual en sus vidas, pues antes de este instante no hubieran creído que el mar llegase a parar su eterno movimiento. Según nos aseguraron, en los lagos interiores que tuvieron ocasión de conocer, siempre existen olas batiendo las orillas. Incluso en el mar Muerto de Palestina se aprecian unas ligeras ondulaciones.

Toda la gente situada arriba del acantilado y cuantos podían bajar para ver y tocar el agua, gritaban que esto era un verdadero Milagro, un Signo inconfundible de Dios Todopoderoso agradeciendo a Dios Be su Gran Victoria al haber conseguido conquistar la ciudad de Kaide, la cual tanto se burló de las miserias de los Bere y se vanaglorió de su suerte en ser la Reina de este Mundo. También Dios de los Cielos debía agradecer sin duda las solemnes y gratas palabras acabadas de pronunciar por nuestro Dios Alexandre.

Al principio los cosacos impidieron a las mujeres bajar a la playa, mas después, a un signo afirmativo de Alexandre, las dejaron unirse a nosotros.

Vimos como todas lloraban, teniéndose la cabeza entre las manos, a la manera Paia, y presenciamos varias escenas de histerismo, análogas a las llamadas EPAILPATS (epilepsia) con motivo de una muerte. Nos llamaron mucho la atención, pues nuestras mujeres nunca proceden de esa manera.

Habíamos oído hablar de la singularidad de las mujeres Paias y observamos algunos casos  desde nuestra llegada a estas tierras, mas nunca pudimos figurarnos alcanzasen tal estado fingido o cierto de locura.

Algunas  se  tiraban  al  mar  caminando  hacia  aguas  profundas,  sin  miedo  a ahogarse.  Otras  se convulsionaban largo tiempo en la arena. Los  cosacos tuvieron mucho trabajo en hacer retroceder a las unas y calmar a las otras.

 Esas gentes tenían costumbres muy diferentes a las nuestras y su manera de pensar y reaccionar era propia de su raza.

 Los cosacos, que se habían quedado en el acantilado para impedir a la gente bajar, nos contaron después cómo algunos viejos, desafiando sus espadas, les tendieron el cuello diciendo:

 –Quiero morir aquí y ahora mismo por vuestro Dios Be… Quiero morir ante EL, pues quizá así me perdona mi sangre Paia, permitiéndome conocer la segunda vida.

Los cosacos les explicaron que Alexandre no podía perdonarlos en esta vida… Después de muertos habrán de esperar la Tercera Resurrección de Dios BE y su Cuarta Muerte, es decir hasta dentro de muchos siglos.

Mas  los  desdichados  no  hacían  el  menor  caso  e  nuestras  aclaraciones.  Se cortaron las  venas  de  las  muñecas,  muriendo  en  el  mismo  acantilado,  sin  apenas estremecer sus cuerpos y sin pronunciar un solo grito de dolor… No manifestaron ningún temor ante la muerte, tan esperanzados como estaban de que Alexandre no tendría otro remedio que perdonarles ahora, sin esperar el Día de su Juicio Final.

 Sólo unos pocos, como los Loteros, no esperando obtener ningún perdón de Dios, lograban a veces la segunda vida, pero dentro del cuerpo de un animal, escogiendo sobre todo el de los perros,  vacas  y bueyes. Por tal razón, en todas las tierras habiendo pertenecido al Imperio Paio les fue prohibido a sus poblaciones el matar y comer dichos animales.

 También, para los casos de Pares y Lotes Palebeios, en la perspectiva difícil pero posible de lograr una segunda vida humana de duración normal, los Paios prohibieron a las comadronas, so pena de muerte, la práctica del aborto.

 

Para evitar cualquier incidente EL nos hizo señal de evacuar la playa y subir a lo alto del acantilado.

Alexandre bendijo a las gentes que lo vitoreaban sin cesar, asegurándoles que en su día  perdonaría a todos los aquí presentes. Una gran aclamación fue la respuesta agradecida  de  ese  tan  mísero  y  humillado  pueblo  que  tanto  padeció  bajo  la  feroz dominación de los Pares.

De  pronto  oímos  cómo  toda  esa  gente  se  puso  nuevamente  a  gritar  de estupefacción, señalando otra vez en dirección al mar.

Volviendo la cabeza hacia atrás vi cómo el Cielo se tornaba de un color rojo vivo, en toda su extensión.

El disco Solar había adquirido unas proporciones gigantescas y pude distinguir alrededor suyo como a unas largas llamas de color brillante y claro. Parecía como si cayese a gran velocidad           sobre  las  aguas del inmenso mar, pues era factible medir perfectamente su trayectoria.

Alexandre dijo a los Paios que la escena representaba a PA reconociendo su derrota. A tal efecto se estaba sumergiendo en las profundidades de las aguas tenebrosas y jamás volvería a aparecer como Dios de los Paios sino como el Sol puro y limpio de todos los días. El color rojo del Cielo significaba que el Imperio Paio, pese a haber sido desmesurado, ahora, en presencia de la Gran Victoria de la toma de Kaide, acababa de morir para siempre y lo presenciado era pues su última actuación. Mañana sería azul y así seguiría visible en las tierras liberadas, por los siglos de los siglos.

Tal espectáculo, junto a la inmovilidad del mar, eran realmente de lo más increíble pudiéndose uno imaginar, demostrando cuan grande era el Poder del Cielo. Un profundo silencio reinó sobre todos nosotros, un silencio tan denso que pronto una gran emoción nos apretó fuertemente el fondo de nuestras gargantas, hasta el punto que tuvimos que abrir la boca para no asfixiarnos.

Por fin quedamos aliviados cuando PA desapareció por completo en la línea del horizonte y el Gran Alexandre nos dijo alzando el brazo:

 

–La toma de Kaide ha concluido… PA ya no existe en esta Tierra…

 

Todos a la vez entonamos el GORADIU. Luego una inmensa ovación a Dios Be sonó como un trueno y su Nombre fue aclamado hasta quedar roncos.

Acto seguido ordenó recorrer prestamente la ciudad para comprobar si efectivamente había quedado libre de enemigos pues temíamos que algunos pudiesen hallarse todavía escondidos en los Palacios. De paso nuestros cosacos tratarían de encontrar alimentos.

Pasada la primera noche en un edificio junto al mar, Alexandre se aposentó en lo sucesivo en el famoso Palacio del Mendon OMAITZOI que denominamos SUDUMA “Palacio del Sol”, del cual hablaban tantos los Paios, como si cada uno de ellos, no importa de donde fuese oriundo, lo hubiese visitado a lo menos una vez (la expresión SUDUMA ha dado lugar al SODOMA bíblico, atribuido a una ciudad. En todo caso la que resultó castigada fue la de Kaide).”

 

Extracto de LOS BERE    

 

 

 

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